Indios Hopi

The Hopi Way

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    Reserva Hopi

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    Máscara Kachina

Bohic Ruz participó en una investigación etnológica con líderes Hopi y familiares del lider espiritual Dan Evehema en Hoteville, Arizona

Los indios hopi viven hoy en una reserva en el estado norteamericano de Arizona, y su poblado principal es Oreibi, el más antiguo lugar ininterrumpidamente habitado de Norteamérica.

La Tradición Hopi

De acuerdo con su tradición, la historia de la Humanidad está dividida en períodos que ellos denominan «mundos», los cuales están separados entre sí por terribles catástrofes naturales: el primer mundo sucumbió por el fuego, el segundo por el hielo y el tercero por el agua. Actualmente vivimos en el cuarto mundo, y en total, la Humanidad deberá recorrer siete.

No siendo comprobables históricamente los dos primeros mundos, la memoria tribal de los hopi se remonta a la época del tercer mundo, cuyo nombre era Kasskara. Este era el nombre, en realidad, de un inmenso continente situado en el actual emplazamiento del océano Pacífico. Pero Kasskara no era la única tierra habitada. Existía también el «país del Este». Y los habitantes de este país tenían el mismo origen que los de Kasskara.

Los Katchinas llegaron por el aire

Los habitantes de este otro país comenzaron a expanderse y a conquistar nuevas tierras, atacando Kasskara ante la oposición de ésta a dejarse dominar. Lo hicieron con armas potentísimas (y uno piensa inmediatamente en las armas devastadoras descritas en las antiguas epopeyas hindúes, así como en la deflagración atómica de Sodoma y Gomorra), imposibles de describir. Tan sólo los elegidos, los seleccionados para ser salvados y sobrevivir en el mundo siguiente fueron reunidos bajo el «escudo». Los proyectiles enemigos reventaban en el aire, de modo que los elegidos colocados bajo el «escudo» quedaban indemnes. Repentinamente, el «país del Este» desapareció por alguna causa desconocida bajo las aguas del océano, y también Kasskara comenzó a hundirse paulatinamente.

En este momento, los katchinas ayudaron a los elejidos a trasladarse a nuevas tierras. Este hecho marcó el fin del tercer mundo y el comienzo del cuarto.Es preciso aclarar que, desde el primer mundo, los humanos estaban en contacto con los katchinas, palabra que puede traducirse por «venerables sabios». Se trataba de seres visibles, de apariencia humana, que nunca fueron tomados por dioses sino solamente como seres de conocimientos y potencial superiores a los del ser humano. Eran capaces de trasladarse por el aire a velocidades gigantescas, y de aterrizar en cualquier lugar. Dado que se trataba de seres corpóreos, precisaban para estod desplazamientos unos artefactos voladores, unos «escudos voladores» -al igual que en las crónicas romanas, al igual que en las crónicas de Carlomagno- que recibían diversos nombres.

Hoy en día los katchinas ya no existen en la Tierra. Las danzas katchinas, tan conocidas hoy en Norteamérica, son representadas por hombres y mujeres en calidad de sustitutos de unos seres realmente existentes antaño. Los katchinas podían en ocasiones tener un aspecto extraño, siendo así que originariamente se solían confeccionar muñecas katchina para que los niños se acostumbraran a su aspecto. Hoy en día, estas muñecas se fabrican preferentemente para los turistas y coleccionistas.

El Gran Exodo

La población, de acuerdo con el recuerdo tradicional de los hopi, llegó a la nueva tierra por tres caminos diferentes. Los seleccionados para recorrerla, inspeccionarla y prepararla, fueron llevados allí por aire, a bordo de los escudos de los katchinas. El gran resto de la población tuvo que salvar la enorme distancia a bordo de barcas. Y cuenta la tradición que este viaje se efectuó a lo largo de un rosario de islas que, en dirección noreste, se extendía hasta las tierras de la actual América del Sur.

La Tocada por el Rayo

La nueva tierra recibió el nombre de Tautoma, que viene a significar «la tocada por el rayo». Tautoma fue también el nombre de la primera ciudad que erigieron, a orillas de un gran lago. De acuerdo con los conocimientos actuales, Tautoma se identifica con Tiahuanaco, mientras que el lago corresponde al Titicaca, en la frontera actual de Perú con Bolivia.
Posteriormente, un cataclismo convulsionó a la ciudad, destruyéndola, motivo por el cual la población se fue desperdigando por todo el continente. Durante un largo período de tiempo estos hombres procedentes del Pacífico se fueron repartiendo en grupos y clanes por los dos subcontinentes. Algunos de estos clanes iban en compañía de los katchinas, quienes a menudo intervinieron para ayudarles.
Los hopi formaban parte del grupo de tribus que emigraron en dirección norte, y sus leyendas recuerdan un período en el que atravesaron una calurosa selva, y un período en el que se toparon con una «pared de hielo» que les impidió el avance hacia el norte, y les obligó a volver atrás.

La Ciudad Roja

Mucho tiempo después de estas migraciones todavía había clanes que seguían conservando las antiquísimas doctrinas. Estos clanes se reunieron y construyeron una ciudad «de importancia trascendental, que recibió el nombre de "la ciudad roja"», a la que se identifica con Palenque, en el Yucatán mexicano. En dicha ciudad fue establecida la escuela del aprendizaje, cuya influencia todavía puede descubrirse en algunos hopi. Los maestros de dicha escuela eran los katchinas, y la materia de enseñanza estaba compuesta esencialmente por cuatro apartados:
1. Historia de los clanes
2. La naturaleza, las plantas y los animales
3. El hombre, su estructura y su función física y psíquica
4. El cosmos y su relación con el hacedor.

Tras un posterior período de numerosos enfrentamientos entre las ciudades establecidas en el Yucatán, sus habitantes abandonaron la zona y reemprendieron la migración hacia el norte. Durante aquella turbulenta época los katchinas abandonaron la Tierra. Los pocos clanes que han seguido manteniendo vivo el antiguo saber se juntaron más tarde en Oreibi, siendo ésta la razón de la especial importancia de este lugar.

Túneles e instalaciones subterráneas

Tras recoger toda la información de estas tradiciones sobre los katchinas, podemos llegar a las siguientes conclusiones sobre estos seres que, sin ser considerados en ningún momento como divinidades -y esto es importante-, se sitúan en el plano cósmico de injerencia directa en el quehacer humano: tenían cuerpo físico, tenían apariencia de hombres, en muchos aspectos se comportaban como hombres, pero disponían de unos conocimientos muy superiores a los propios hombres.

Poseían artefactos voladores, y un enigmático escudo que rechazaba a los proyectiles enemigos a elevada altura. Eran además capaces de engendrar niños en las mujeres sin mediar contacto sexual. A todo ello hay que sumar las habilidades que los humanos aprendieron de los katchinas, la más importante de las cuales fuera quizás el corte y transporte de enormes bloques de piedra y, en relación con ello, la construcción de túneles y de instalaciones subterráneas.

Los mensajeros de los dioses

Algunas de todas estas tradiciones y constataciones las podemos corroborar observando las costumbres de sus inmediatos vecinos, los indios Zuñi y Pueblo, que junto con los Hopi forman el grupo de pueblos agricultores de la actual Arizona.

Así, por ejemplo, los Zuñi, cuyos templos son cámaras ceremoniales subterráneas, conservan el culto de la serpiente emplumada como deidad celeste, lo que indica el origen mexicano de ciertos elementos de su religión al enlazar directamente con la imagen y culto de Quetzalcóatl (identificado con Kukulkán y Gucumatz) que fue también serpiente emplumada y voladora, corroborando así en cierta forma las narraciones de los Hopi que afirman haberse establecido durante un tiempo en el área del Yucatán.

Los mismos Zuñi rinden igualmente culto a los Katchinas, para ellos mensajeros e intermediarios entre las deidades del cielo y el ser humano. Con lo cual se identifican prácticamente con los seres -emisarios o mensajeros de la divinidad- que en los textos bíblicos actúan bajo el concepto de ángeles.

Otro dato curioso es que este grupo de indios practican el arte de la pintura en seco, de arena o de polen, frente a sus altares, para las ceremonias religiosas. El origen de este arte es desconocido, y el mismo es practicado igualmente en el Tibet y entre algunas tribus de Australia.

 

En su reserva de Arizona, los indios hopi mantienen aún la costumbre de elaborar máscaras y muñecos que llaman katchina o kachina y que siguen estrictamente la forma de elaboración y los mismos "diseños" desde hace muchos siglos.

 

Mensaje Hopi

El hombre moderno ve la vieja sabiduría y el conocimiento antiguo como una cosa muerta e inútil y no lo respeta, solamente depende del sistema del dinero con su consumismo extremo. Cuando empiece a escasear la comida y las condiciones ecológicas de la tierra sean insoportables, el hombre intentará corregir el error que ha causado a la tierra por causa de sus invenciones. Tendrá que encontrar algún método para curar la herida, pero esto no será posible cuando hayamos llegado al punto del no retorno.

Solo con la paz la tierra y el ser humano pueden sobrevivir, solo si nosotros la raza humana estamos dispuestos a cambiar esto es posible. Los Hopi jugamos un papel importante en la supervivencia del ser humano en su vital comunicación con las fuerzas invisibles de mantener la naturaleza en balance, como un ejemplo de alternativa práctica al sistema suicida creado por el hombre moderno.

El mensaje es simple si no se produce un cambio hacia la paz: "El mundo entero temblará y se volverá rojo e irá contra aquellos que estorben a la Madre Tierra".

Profecía de los Indios Hopis